Salud

BASTA DE QUEJAS

MI QUEJA ANTE LA QUEJA

Imagen: ionasnicolae (Pixabay)
Imagen: ionasnicolae (Pixabay)

Quejas…si estás disconforme con alguien o algo, si algo no cumple con tus expectativas, puedes quejarte… o NO!

Todos caemos en la queja, esa vieja perversa que nos convierte en parásitos frente a la adversidad. ¿Quién no la conoce?, más de uno se preguntará qué tiene de malo la queja, pues yo diría que mucho, porque atrae lo que repele. Cuanto más te quejes, más razones tendrás para seguir quejándote. Es un círculo vicioso.
La queja es amiga íntima de la excusa. Ambas te proporcionan motivos para quedarte donde estás y no hacer absolutamente nada a excepción de anclarte en las quejas/excusas. Te impide mejorar y te facilita empeorar situaciones y emociones.
Pues yo me quejo ante la queja, porque ella tiene mucha parte de culpa de nuestro malestar emocional. Ella es esa medicina envenenada que nos marchita el alma.
Cuanto más nos quejamos, nuestra vida más se convierte en eso, un mar de quejas y excusas que solo llevan a una mediocridad pesimista a la deriva, en declive y que nos quita las ganas de vivir.
Y es que, si miramos de frente lo que nos aporta la queja, nos daremos cuenta de que todo lo que te da, es destructivo y negativo.
Te causa ira, rabia, impotencia y un malestar general a modo de negación de tí mismo que te empuja hacia el abismo de la incompetencia.
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Imagen: MMckein
Imagen: MMckein (Pixabay)

QUÉJATE MENOS, AGRADECE MÁS

Si aprendes a agradecer lo que eres, lo que tienes, y a quién tienes, te alejarás más y más de lo que la queja te da, y te pegarás a un mundo de alegría e ilusión donde la queja no tenga cabida más que para la mejora en tu calidad de vida. Una “queja constructiva”, no una preocupación, sino un ocuparse encontrando soluciones cuando las haya y aceptando cuando no.
La queja y el papel de víctima también son amiguitos y les gusta salir juntos, es que yo, es que todo me pasa a mi, es que los demás tienen la culpa de todo lo que me pasa, bla, bla, bla
El papel de víctima puede estar muy bien cuando se trata de un hecho real, pero no cuando eres tú quien usas esa máscara para seguir regocijándote en las quejas y las excusas.
La queja te hunde en unas tierras movedizas de las que es difícil salir a no ser que se cambie la forma de pensar, la actitud ante la vida. Se sabe que no es lo que te pasa, sino lo que tú haces con lo que te pasa. Es bien cierto y estás a tiempo: “Nunca es tarde si la dicha es buena”
Imagen: 95C (Pixabay)
Imagen: 95C (Pixabay)

SOLUCIONES A LAS QUEJAS

La queja te hace perder el tiempo porque no te aporta nada, como hemos dicho. Atrás quedó el tiempo en que eras un bebé y la queja te servía para que tus padres o educadores te hicieran caso. En esa época tenía sentido, cambiarte el pañal, darte de comer, taparte cuando tenías frío… ¡pero ya no!, cuando eres adulto la cosa cambia, y mucho…
¿Qué quieres conseguir quejándote?, tienes la capacidad para cambiar tu manera de reaccionar ante los hechos, y anteponer soluciones en vez de quejas. ¡Usa tu energía bien!
Presta atención a tus quejas, cámbialas por un sentimiento de gratitud. La gratitud y la queja no son compatibles, así es que NO podrás quejarte si estás siendo agradecid@.
Decídete, sé protagonista de tu vida con una actitud positiva en vez de víctima de la queja, y no sólo mejorará tu vida, también la de los que te rodean.
Un cordial saludo,
Oscar Sanchez
Co-fundador de Living BioEssentials
E-mail: oscar@oscarsandor.com
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Descargo de responsabilidad: Esta información solo tiene el propósito de educar. Este post, no tiene la intención de curar, tratar, diagnosticar o prevenir enfermedades o heridas, deberá, ante todo, consultar a su médico.

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